No creo en el arte, solo creo en la supervivencia. / I don´t believe in art, I just believe in survival.

martes, 15 de septiembre de 2020

El instrumento musical

 

Golpeo mi mulso con los

puños Es como un instrumento

musical prehistórico en la

era de los plásticos de los

fármacos de los cubiertos de IKEA

Quiero llenar de tierra mi

casa y andar descalza y desnuda

y tirarme de rodillas y hacerme

sangre Que suenen mis huesos

como un instrumento musical

prehistórico Golpear con mis

manos el suelo como un tambor

sin tiempo porque ya no tengo

amantes ni me masturbo en

la terraza La Antártida me tiene

atrapada sola Me golpeo sueno

Debo de estar viva en este cuadrilátero

en el que lucho conmigo misma sin

guantes para que mis huesos suenen

como un instrumento musical

jueves, 3 de septiembre de 2020

Yo sé

 

Yo sé que dentro de ti habita alguien que

desea gritarme me estás robando el camino

muérete en la cama de la antártida sin

que yo sepa nada que cuando llegue todo

haya terminado los domingos haciendo

puré fregando el baño Yo sé que no quieres

preguntarme más ¿me oyes? ni preguntarte

si estaré tragando pastillas mientras trabajas

con mi botella de agua Fuente Primavera Yo

sé que aunque no lo sepas te gustaría volver

atrás y yo nunca hubiera existido y compraras

paella los sábados y jugaras con los hijos de

tus amigos y tener los tuyos y una mujer

que no escriba sobre muerte encerrada en

una terraza verde Yo sé que dentro de ti

sientes la necesidad de un que un día

funcione y entre el aire por otras ventanas

más cerca de tu familia para comer la

lasaña de tu madre todas las semanas sin

sentirte un asesino

viernes, 31 de julio de 2020

Otros idiomas

En la antártida todo es silencio y

hablo sola en otros idiomas porque

en este mundo inventado hecho

de píldoras y té nada importa

na antártica, tudo é silêncio e

falou para mim em outras línguas porque

neste mundo inventado feito

de pílulas e chá nada importa

in antarctica everything is silence and

I speak by myself in other languages ​​because

in this invented world made

of pills and tea nothing matters

în antarctica totul este tăcere și

Îmi vorbesc în alte limbi pentru că

în această lume inventată făcută

de pastile și ceai nu contează nimic


lunes, 6 de julio de 2020

La cárcel de l@s cuerd@s

El sábado 4 de julio, Heinz Heibesen y yo comenzamos nuestro proyecto OBEJTando. Consiste en salir a andar con un objeto y realizar con él una acción efímera donde nos pida el cuerpo. Heinz llevó una cuerda y realizó tres cárceles. Aquí os dejo muestras fotográficas de las acciones que llamó La cárcel de l@s cuerd@s.







Yo lo disfruté mucho pues fue una fusión con la naturaleza. Y nos despidió una maravillosa luna llena.

Seguiremos OBJETando.

lunes, 29 de junio de 2020

El fin del mundo

Huí de la antártida y me senté en un suelo pajizo cerca de un hormiguero Pocas hormigas llegaban al agujero se movían desperdigadas por la tierra Aun así cargaban con enormes piezas sin sentido unas lejos de otras Parecía un predecible fin del mundo

lunes, 22 de junio de 2020

Texto incluido en el libro Yo me quedo en casa


Emily [Dickinson] desafía al mundo racional con su reclusión, con el enigma, rompiendo la ley de la comunicación, indiferente a la cronología mundana, defendiendo, con la clausura, la belleza del mundo interior. A más encierro más contacto con el infinito.
(Angélica Liddell)


En estos tiempos en los que vemos más los ojos de los peces muertos en los supermercados que a nuestros seres queridos, que sabemos qué día es por la fecha de caducidad de los yogures, vivimos en una extrañeza de pecera. Nosotros que habitamos un continente enfermo de ceguera donde los muertos son siempre los otros. ¿Qué pasa ahora cuando nos golpea la muerte y los cadáveres son como aceitunas que caen del olivo solas unas al lado de otras? Unas manos de niño las recoge y las cuentan ajeno a sus historias y se convierten en barras amarillas en el Telediario. Quizá tendrían viajes programados al mar. Acaso no nos sentimos un poco culpables.
Somos los supervivientes en los balcones. Otros miran por las ventanas y ven más ventanas. Puede que sea el infinito en un espejo de cuarenta metros cuadrados. Algunos, solos en sus casas, únicamente hablan con la cajera automática cansada de respirar el mismo aire y de no verse las manos. En los hospitales creados para la ocasión se juega al bingo y se canta cumpleaños feliz. Las enfermeras parece que fueran a viajar al espacio o, tal vez, ya estemos en otro planeta.
Limpiamos a los animales desmembrados antes de meterlos en nuestra nevera. La muerte es más muerte porque nos faltan los abrazos que también son muerte. Nos amamos a través de una pantalla, sin embargo, podemos agarrar una lata de guisantes. No somos invencibles. Nos creíamos invencibles. Y ahora nos refugiamos en nuestras cabañas que ni siquiera tienen un fuego al que rodear y contar historias remotas. Occidente nos robó nuestros mitos y abrió enormes centros comerciales. A cambio de los ritos, tenemos pasillos repletos cereales que nos roban el campo. Ahora que no podemos andar descalzos por la tierra y plasmar nuestra huella, ¿con qué nos quedamos? ¿Con las tiendas de zapatos o con el mar?
Mientras los seres “humanos” vivíamos dentro, los pájaros cantaban distinto, los delfines volvían a las playas. Quizás no seamos tan necesarios. Quizás ya éramos una pandemia que no dejaba ver el horizonte. Quizás somos unos asesinos y las víctimas han dicho ya basta. La hierba devora los bancos de los parques mientras queremos correr hacia ninguna parte. ¿Cuál es nuestro destino si nos olvidamos de los pájaros?
Yo tengo miedo. Miedo de que esto no nos quite el cuchillo de las manos ensangrentadas. Nos creíamos invencibles. Los muertos siempre eran los otros. Pero Occidente, con sus garras de oro, ha sido condenada al confinamiento. Nos han metido en la cárcel por los crímenes cometidos, por omisión de socorro al cielo. Miraos vuestras manos. Quitaos los guantes. Pensad en los peces muertos en las playas. ¿Dónde se esconden de la pandemia? El planeta enfermo nos ha escupido a nuestras jaulas. No nos ha dejado llorar a los fallecidos como cuando ellos boqueaban solos en la arena.

Esta aventura macabra marcará nuestro futuro, la historia de los asesinos asesinados.

miércoles, 17 de junio de 2020

La bruja, la bestia

Soy la bruja que no sabe lamerse las heridas y se llena de sangre las manos el estómago de pociones venenosas para no sufrir por amor al hijo Soy la bestia de las pezuñas negras encerrada al lado de la lavadora mis patas necesitan correr por el bosque bajo la luna y no los cojines verdes Soy la tarada que no baila ni grita mi cara se transforma en una mueca mis extremidades en ropa tirada encima de la cama mi garganta en un instrumento guardado en el trastero Pero abro la puerta y piso el hielo

viernes, 12 de junio de 2020

El anciano

El anciano que llora en la camilla también se toca las manos y habla solo Miro extasiada sus movimientos son como una danza o el ritual de caza de un insecto Pienso en él de niño ¿Recordará aún el olor de su madre? Las manos le tiemblan al colocarse la sábana no encuentra la manera y es obsceno mirarlo. Su voz es inaudible. ¿Gritaría mientras follaba? ¿Embestiría con fuerza a su novia cada vez que tenía permiso en la mili? ¿La amó? ¿Amó? Si se para es un cadáver mal amortajado ¿Puso alguna vez el mantel? ¿Se hizo una foto yendo de vacaciones con su familia? ¿Sabe nadar?  Le llaman corazón y le roban el trabajo el sudor de su frente la vez que fue de putas con sus compañeros de colegio

miércoles, 27 de mayo de 2020

La laguna de los muertos


Aquí en la antártida me resisto
a la antartida mientras mis manos
vuelan para tocar la hierba del lugar
en el que jugaba a ser un niño perdido
Visto a la gente de blanco solo por tener
sangre por doler por parir árboles que
me asedian a través de la ventana La
antártida es un cubo lleno de sitios
que me asustan y me retienen como raíces
de comida guardada en un táper para no
saltar desnuda por el aire La sangre de la
antártida mancha las esquinas de las bragas
y esconde las cuchillas en la mesilla de
cartón verde Solo queda una bomba siempre
en números rojos que van matando las
tartas de chocolate bajas en calorías y tiran
ropa a la laguna donde las mujeres lavaban
la de los muertos mientras rezaban

martes, 14 de abril de 2020

Rompe la tormenta


Rompe la tormenta sobre los
muertos en la pista de hielo
sobre los jabalíes buscando
comida en las calles sobre
los enfermos que no saben
si están enfermos en sus
casas sobre los enfermos
que cuentan con barras
amarillas en el telediario
como buenas cifras rompe
la tormenta. Rompe la
tormenta sobre los niños
blancos que hacen repostería
sobre la hierba salvaje que
se apodera de los caminos
de los bancos sobre quienes
lloran a sus madres sobre
los que esperan detrás de
una línea para comprar
alimentos ricos en vitamina D
sobre los ancianos en las
videollamadas rompe la tormenta

viernes, 3 de abril de 2020

Yo que fui


Yo que fui pájaro y pez hoy
pelo plátanos que ya se están
poniendo marrones riego las
plantas a punto de morir estoy
a punto de convertirme en
asesina de flores y de suelos Yo
que fui araña en el olivo consumo
mi cuerpo cada vez más delgado
en el rincón de la lavadora estoy a
punto de convertirme en asesina
de yogures y productos cárnicos
Yo que fui saltamontes bailando
descalza en la tierra aplaudo desde
mi ventana y sueño con batas
verdes con caballos negros Yo
que fui pájaro y pez solo creo en el
tiempo de las canas en cómo se me
cae la piel sobre los huesos soy una
asesina en tiempo de muerte doble
culpable pájaro y pez agonizando en
las baldosas de la cocina vacía


martes, 24 de marzo de 2020

Haré y desharé


Haré y desharé la bufanda
roja cuando tus pies desnudos
no se apoyen en la mesa de
la antártida cuando el pasillo
mudo de risas de palabras de
música forme con mis tripas
un corazón Haré y desharé
los días que parezca uno el
que me faltas sentado

jueves, 12 de marzo de 2020

El tiempo es beber agua


En la antártida el tiempo es beber
agua mirar cómo las flores rojas
intentan escapar por la ventana
empujan el cristal huyendo de la
virgen que arde en el hielo un
pastillero donde se borra el domingo
El tiempo son las cápsulas desayuno
comida cena desayuno comida cena
y la hora del baño cuando otras
manos me lavan el pelo mal mi
cabeza de muñeca de niña que se
comió la galleta de Alicia la hora
del puré y del plátano y del sueño
sin sueños En la antártida el frío
llega de la soledad de la locura y
de su postre Se olvidan los nombres
Hace un siglo que no hay abrazos solo
agua y flores rojas que empujan el
cristal de la ventana y píldoras
desayuno comida cena desayuno
comida cena sin domingo solo agua

martes, 28 de enero de 2020

Miénteme


Miénteme Dime que te
enseñé el nombre de
todos los pájaros de todos
tos árboles que te mostré
en el cielo el orden de las
constelaciones Que te di
todos besos que necesitabas
todos los abrazos que nunca
te hice daño cuando peinaba
tu pelo rizado que no permití
que te doliera nada Miénteme
Dime que te llevé a todos los
países que siempre hice la
comida que más te gustaba
Miénteme Miénteme porque
ya es demasiado tarde y un
enorme monstruo alado me
grita dentro de los ojos todo
lo que no hice Miénteme
antes de que me devore pues
ese monstruo es la muerte hace
mucho frío en esta casa y
solo sé que te enseñé a hablar

martes, 21 de enero de 2020

Annemarie



Lleva ya un mes de andanzas por las librerías. No te lo pierdas. Te hará ver el lado más humano de esta viajera y escritora que rompió moldes a principios del siglo XX. Yo la amé, yo me hice una con ella. Que vuelva a viajar en tus manos.

jueves, 26 de septiembre de 2019

La mujer más hermosa del mundo


Amparo conduce ambulancias. Rubia, pelo corto. Voz ronca y de suburbio. Todavía es muy joven. Su cuerpo, muy pequeño. Aquel día fue conmigo en la parte de atrás del vehículo para acompañarme. A mí, a la suicida. Alegre me animaba y me dijo el vamos, mujer que tantas veces he escuchado. Pero algo hizo que no olvidara su nombre. Amparo y yo teníamos algo en común. Nos gustaba un mismo personaje de una serie que cuando podía morir se repetía Not today. Me hizo prometerle que la próxima vez que la muerte se acercase le dijese Not today. En ese momento, me pareció la mujer más hermosa del mundo. Aunque no lo era. Pienso muchas veces en ella. Y en tatuarme en la cicatriz que tengo en las venas esas dos palabras. Aún sigo subiéndome a ambulancias. No pierdo la esperanza de volver a ver a Amparo. La mujer más hermosa del mundo.

miércoles, 3 de julio de 2019

El vello de mi hijo


En la antártida hay tanto silencio que
puedo escuchar crecer el vello de mi
hijo en su bigote en sus piernas en
sus axilas Cada pelo me recuerda la
madre que fui huyendo de los parques
me hacían llorar los empujones de
las hormigas con trenzas y pasadores
y pienso que le robé algo el sol quizá
la arena pero hablamos tanto ese
idioma que era nuestro los largos
baños Ahora oigo crecer su vello
y pone una distancia entre nosotros
me mira desde arriba y dice luego
vengo me voy a acostar ya no tiene
miedo por las noches y viene a mi
cama y le toco el brazo suave Es acaso
ya un adulto que se esconde cuando
se viste porque se asusta de lo que
está pasando como yo que me quedo
en la antártida pues no sé qué me pasa

martes, 4 de junio de 2019

La antártida


La antártida es un suicidio el exilio del
monstruo hecho de pesadillas del que
la gente huye y golpea sin fuerzas su
cuenco de comida mientras anda sobre
el hielo descalzo Sangran sus costuras
salpican recuerdos de una piscina de un
anillo perdido en un avión de un edredón
rojo Lo hecho no se puede deshacer
Acuéstate acuéstate* Ya solo queda la
antártida con el cuello desgastado de
una anciana las manos asustadas de quien
no miente y arrastra los pies esquivando
a las hormigas Hace tanto frío que no es
posible parar de temblar nunca también
de miedo porque te arranquen el hijo y
quede la herida sus helados en la nevera
la cama entreabierta El aire congelado
te aprieta la garganta con sus dedos te
empuja contra la pared y te eleva carne
muerta que cae en la terraza La antártida
es un suicidio en el sigues con vida Lo hecho
no se puede deshacer Acuéstate acuéstate

*Macbeth

martes, 30 de abril de 2019

La hija que nunca tuve


Sigo los pasos de la hija que
nunca tuve por el hielo No
puedo verle la cara porque
no ha nacido Sé su nombre
La llamo bajito y ella me
escucha Le digo que estoy
loca que camino en verano
sobre el asfalto para quemarme
los pies y manchármelos de
negro Que miro al techo y
veo a seres de ceniza que están
muertos y me piden ayuda Que
necesito volver al vientre de
mi madre de vez en cuando
Que me dan miedo los árboles y
las fábricas maravillosas Le
pido perdón pero siento cómo
me está dando las gracias

miércoles, 13 de marzo de 2019

Restos


Los restos de comida en la mesa los
trozos de carne en la servilleta de
papel son la única vida en esta cárcel
color crema con una nevera pequeña
y una cama enorme Yo duermo para
encontrarme con la joven celta que
baila recién casada al borde del mar
con su vestido blanco y flores en el
pelo Ella habita en mi mente en uno
de sus pasillos Bajo las escaleras cojo
un vaso de madera bebo vino vivo la
vida de mi antepasada porque esta es
sin mar sin baile sin palabras y sin
detergente Aquí el pasillo da a un baño
gris con el lavabo repugnante que nadie
moja Soy la joven atrapada en un 
bloque de ladrillos con ventanas verdes 
no soy esposa nadie ata sus manos con 
mis manos y sonríe Estoy encarcelada 
en el tiempo de la madre Mi hijo come 
y deja restos de carne en la servilleta 
de papel sobre la mesa negra esa es 
toda la vida que hay y es carne muerta