No creo en el arte, solo creo en la supervivencia. / I don´t believe in art, I just believe in survival.

lunes, 23 de noviembre de 2020

Desenredaba tu pelo

Desenredaba tu pelo largo en la terraza que

ya estaba empezando a congelarse No

nos lavábamos porque éramos unas locas cerdas

felices tú llevabas una hija dentro con nombre de

mártir La vi nacer vi su placenta encima de

una mesa y sentí pena como si mirase

una carnicería de un pueblo pequeño

Te marchaste y llegó la antártida como el

miedo al dolor de regalarte aquel portavelas

que tanto te gustaba Ahora tienes tu

casa grande y yo me arrincono en ese

lugar en el que cepillaba el pelo largo y

rubio sucias las dos tú con una hija dentro

fumabas reías ahora retumba el deshielo

de las traiciones y ya huyo de las palabras

que suenan por si rompen los bloques que

me sostienen con vida junto a la botella de agua

jueves, 19 de noviembre de 2020

No recuerdo la primera vez que vi la Torre Eiffel Sesión 4

No recuerdo la primera vez que vi la Torre Eiffel

pero sí el corazoncito rojo con mi nombre dentro

pegado en la ventana de mi lado del coche y las

cortinillas El Renault 12 nuevo que nos llevaba por

toda Europa mientras mi hermano y yo dormíamos

tirados en el asiento de atrás No había sillitas entonces

Cuánto queda supongo que diría de vez en cuando

siempre lo hacía aunque no íbamos a Gijón ni a Valencia

íbamos a Alemania a Suiza a Holanda a Italia

Después en el colegio decían que era rica porque

nadie había llegado tan lejos nunca pero yo pensaba

que éramos aventureros por ir sin nada a las casas

de tus hermanos que marcharon a otros países

en busca de una vida mejor Sin embargo yo recuerdo

una cocina pequeña y unos chicles que sabían a azul

y traían una historieta los conejos con los que jugaban

las niñas en Suiza poniéndoles césped alrededor

sin que se moviesen algo que me hizo desconfiar

de ellos ya entonces y los lagos y los juegos infantiles

tan limpios en sus parques aquí en los años setenta

todo era óxido allí había gusanos infinitos con algún

charco dejado por la nieve Pero sobre todo recuerdo

piernas andando por las montañas alemanas en las

escaleras de un barco en Ámsterdam en esas calles

que eran diferentes y la catedral enorme y oscura de

Colonia que me hizo sentir aún más pequeña

Los demás recuerdos son las fotografías de dos

jóvenes con sus hijos vestidos iguales parecíamos

felices yo me sentí feliz oliendo distinto contigo

jueves, 12 de noviembre de 2020

Cayó la última costra de mi muñeca

cayó la última costra de mi

muñeca y no has vuelto todavía Yo

no puedo regar tu planta que

será una víctima inocente de tu

huida como la cama ya sin sábanas

Me estoy acostumbrando a no

escucharte a dormirme cuando

quiero a comer sola solo un puré

naranja ya hasta canto en la antártida

mientras tu albornoz está tirado en

la silla roja No vuelvas si no quieres

he tenido un hijo casi quince años

son muchos años Yo ya canto aquí en la

antártida Tu ropa en la silla roja y tu

planta una víctima inocente en la mesa

Cayó la última costra de mi muñeca y en

la antártida hay una habitación que es

solamente una puerta llena de pegatinas

miércoles, 4 de noviembre de 2020

El chico ye yé Sesión 3

 En la mesilla que no me gusta porque

está pintada verde ocultando su

color madera donde guardamos fotos

antiguas hay una de una joven de

blanco con una dedicatoria “De

una chica yeyé a un chico yeyé”

Solo tú sabes quién es para el resto

es una desconocida en el cajón de las

fotos familiares pero a mí me fascina

ya que puedo inventarme vuestra historia

o muchas historias Tú con tus ojos verdes

volvías cada verano al pueblo en el que

te gustaría haber nacido y con ese olor

que yo también conozco te reencontrabas

con todas las jóvenes entre las cuales

tenías tanto éxito tú tan delgado tan

seductor Aquella chica yeyé tuvo el

privilegio de besarte o solo lo deseó

quizá le quitaste esa rebeca blanca y

ella fue muy feliz tal vez sucedió en ese

rincón en el que yo también besé a alguien

Siempre fuiste ese chico yeyé cuando

tonteaba contigo la cajera del supermercado

o te desabrochaba la camisa la dependienta

de la sección de colonias de El Corte Inglés

mamá y yo reíamos Chico yeyé ven a mi

casa siéntate en la silla azul y cuéntame

esa historia porque otras ya me las sé

ya te he visto rodeado de mujeres en la

piscina pública después de hacerte un

largo sin sacar la cabeza para respirar

jueves, 29 de octubre de 2020

Morir es como la lluvia

 Morir es como la lluvia pero sin hijo Las gotas

rojas en el suelo forman ya casi un lago hermoso

y brillante Se anuncian riadas en mi brazo en

mi mano en mis dedos que no tocan tu pelo

rizado Quedan cuatro yogures en la nevera

lunes, 26 de octubre de 2020

mil veces te pariría

 

mil veces te pariría cada noche a las 00:35 pero ya no soy madre Duelen el albornoz recién lavado y la cama limpia tus zapatillas en la puerta No vuelves y yo me despierto muy temprano está muy oscuro incluso para la antártida Llueve De nada sirve el café que te llevo a la cama por las mañanas Estoy cansada de llorar frente al ordenador mientras doy al cursor para que no se apague Ya te lamí para que estuvieses limpio todos los días Ahora quiero irme al campo y tener tierra de verdad para andar descalza No me tranquilizan tus gritos cuando juegas a la consola porque estás muy lejos No se llena el lavavajillas con tus tazas del desayuno Te pariría mil veces cada noche a la 00:35 y volvería a sentir cómo me sacan los órganos en tu busca anclada con arneses en la posición de Jesucristo pero yo no ya no soy madre duele empujó al gato negro que no tiene la culpa me transformo en un monstruo que lee a Jung y odia a su madre Ya basta Te pariré mil veces cada noche pero no seré tu madre quiero ser libre para morir cuando me dé la gana

jueves, 22 de octubre de 2020

Uvas Sesión 2

Íbamos a por uvas a casa de tu

hermana cuando ella no estaba

para que no se estropeasen Solo

caminar hasta allí era un acontecimiento

Abrías la verja negra y ante nosotros

un camino entero con techumbre

para recolectar Cogíamos la escalera

del garaje y yo me subía a por los

racimos que entre los dos encontrábamos

esquivando los CD que había para que

no se los comieran pájaros Yo llevaba

mi mono marrón clarito y parecía desnuda

en aquel túnel de cepas engarzadas por el

que la luz luchaba para entrar dibujando

diferentes colores en las uvas y en mis

manos de pronto un brillo en las tijeras Qué

maravilla estirar los brazos hasta lo imposible

ponerme de puntillas en el escalón endeble

escuchar tu voz abajo con la bolsa de plástico

que esperaba recoger mi cosecha La de la izquierda

Esa que está justo debajo de la hoja grande Instrucciones

que yo seguía feliz por sentirme útil por ser una figura

elástica en el vacío y abajo tu voz con la bolsa de

plástico cada vez más llena o menos vacía Después

bajaría de la escalera volveríamos a casa caminando y

para el postre lavaríamos algunas uvas las pondríamos

en platos que solo se tienen en las casas de campo y nos

las comeríamos como no lo hicieron los pájaros

 

martes, 13 de octubre de 2020

Parque de Atracciones Sesión 1

Un día fuimos tú y yo solos al

Parque de Atracciones supongo

que sería fruto de una discusión

pero yo egoísta estaba feliz de

tenerte para mí sola No recuerdo

nada solo que montamos en las cubas

de los piratas que ya no existen y

únicamente veo mis pequeños pies

colgando sobre el foso Ese día es una

sensación la de tener un padre y un

padre alto y atractivo Quizá te amaba

un poco como decían los griegos porque

me gustaba ver cómo besabas a mamá

cómo os dabais la mano por la calle

escucharos follar en el salón cuando

se suponía que debería estar dormida

Ese hombre era mío Eras mío papá

No recuerdo nada sí hacía sol pero

un día fuimos al juntos Parque de

Atracciones y yo era tan feliz de

tenerte egoístamente para mí sola

lunes, 5 de octubre de 2020

Contágiame

 

Contágiame tu cáncer como si

fuera la rubeola y nosotros

hermanos que duermen en

la misma habitación Yo me

lo quedo pues vivo en la

antártida y no van a echarme

de menos en el barrio Me da

miedo bajar la basura Ya tienen

que hacerme una comida que

me da igual comer Ya siento

dolor dame el tuyo y conduce

hasta la casa donde construyes

Yo ya estoy en la cama levántate

y camina mientras mis venas

sangran Mi vida es una tienda

de campaña oscura Contágiame

tu cáncer como si fuera la rubeola´

y nosotros hermanos que duermen´

en la misma habitación Yo me lo

quedo Yo ya sufro en la antártida

y no quiero que te duela ni que

como yo duermas a deshoras

se supone que soy yo la que ya

está cansada y tiene frío

 

 

lunes, 28 de septiembre de 2020

La piscina pública

Hace treinta años yo estaba

en una piscina pública Mi madre

apareció elegantemente vestida

presagio de una desgracia La yaya

se ha muerto Me voy a Madrid

Yo desnuda con mi biquini azul

turquesa No me diste un abrazo

No lloraste conmigo Me dejaste

dormir sola en la casa de unos

abuelos que siempre fueron ancianos

con los ojos abiertos pensando en qué

estaría haciendo mientras moría

Bailar Pedir una cerveza Reírme Qué

sucia y qué desnuda y qué ganas de

follar tenía en esa cama con olor

a moho No pude decirte adiós Tocar

tu mano aunque las mías todavía hoy

notan la crema que echaba en tu espalda

Nadie me dijo que ibas a morirte y me

quedé para siempre bajando la escalera en

uniforme después del colegio con

tus dedos en mi pelo en el sofá de

Torrelodones haciendo buñuelos

de bacalao y sangre frita escondiendo

bombones en el cajón de la cocina

diciéndote adiós cuando nos fuimos

por última vez de aquella urbanización

en la que me picó una avispa en el césped

de la piscina Hace treinta años estaba en una

piscina pública desnuda ante tu muerte

y así sigo Siento el frío de la pérdida

inesperada no llorada junto a tu cuerpo

inerte al que decirle unas últimas palabras

lejos de la piscina lejos de la cama extraña

y llena de escozor Abrazarte mamá Por estas

cosas me quedo encerrada en el tiempo en la

piscina pública en las escaleras verdes en la

antártida

 

 

martes, 15 de septiembre de 2020

El instrumento musical

 

Golpeo mi mulso con los

puños Es como un instrumento

musical prehistórico en la

era de los plásticos de los

fármacos de los cubiertos de IKEA

Quiero llenar de tierra mi

casa y andar descalza y desnuda

y tirarme de rodillas y hacerme

sangre Que suenen mis huesos

como un instrumento musical

prehistórico Golpear con mis

manos el suelo como un tambor

sin tiempo porque ya no tengo

amantes ni me masturbo en

la terraza La Antártida me tiene

atrapada sola Me golpeo sueno

Debo de estar viva en este cuadrilátero

en el que lucho conmigo misma sin

guantes para que mis huesos suenen

como un instrumento musical

jueves, 3 de septiembre de 2020

Yo sé

 

Yo sé que dentro de ti habita alguien que

desea gritarme me estás robando el camino

muérete en la cama de la antártida sin

que yo sepa nada que cuando llegue todo

haya terminado los domingos haciendo

puré fregando el baño Yo sé que no quieres

preguntarme más ¿me oyes? ni preguntarte

si estaré tragando pastillas mientras trabajas

con mi botella de agua Fuente Primavera Yo

sé que aunque no lo sepas te gustaría volver

atrás y yo nunca hubiera existido y compraras

paella los sábados y jugaras con los hijos de

tus amigos y tener los tuyos y una mujer

que no escriba sobre muerte encerrada en

una terraza verde Yo sé que dentro de ti

sientes la necesidad de un que un día

funcione y entre el aire por otras ventanas

más cerca de tu familia para comer la

lasaña de tu madre todas las semanas sin

sentirte un asesino

viernes, 31 de julio de 2020

Otros idiomas

En la antártida todo es silencio y

hablo sola en otros idiomas porque

en este mundo inventado hecho

de píldoras y té nada importa

na antártica, tudo é silêncio e

falou para mim em outras línguas porque

neste mundo inventado feito

de pílulas e chá nada importa

in antarctica everything is silence and

I speak by myself in other languages ​​because

in this invented world made

of pills and tea nothing matters

în antarctica totul este tăcere și

Îmi vorbesc în alte limbi pentru că

în această lume inventată făcută

de pastile și ceai nu contează nimic


lunes, 6 de julio de 2020

La cárcel de l@s cuerd@s

El sábado 4 de julio, Heinz Heibesen y yo comenzamos nuestro proyecto OBEJTando. Consiste en salir a andar con un objeto y realizar con él una acción efímera donde nos pida el cuerpo. Heinz llevó una cuerda y realizó tres cárceles. Aquí os dejo muestras fotográficas de las acciones que llamó La cárcel de l@s cuerd@s.







Yo lo disfruté mucho pues fue una fusión con la naturaleza. Y nos despidió una maravillosa luna llena.

Seguiremos OBJETando.

lunes, 29 de junio de 2020

El fin del mundo

Huí de la antártida y me senté en un suelo pajizo cerca de un hormiguero Pocas hormigas llegaban al agujero se movían desperdigadas por la tierra Aun así cargaban con enormes piezas sin sentido unas lejos de otras Parecía un predecible fin del mundo

lunes, 22 de junio de 2020

Texto incluido en el libro Yo me quedo en casa


Emily [Dickinson] desafía al mundo racional con su reclusión, con el enigma, rompiendo la ley de la comunicación, indiferente a la cronología mundana, defendiendo, con la clausura, la belleza del mundo interior. A más encierro más contacto con el infinito.
(Angélica Liddell)


En estos tiempos en los que vemos más los ojos de los peces muertos en los supermercados que a nuestros seres queridos, que sabemos qué día es por la fecha de caducidad de los yogures, vivimos en una extrañeza de pecera. Nosotros que habitamos un continente enfermo de ceguera donde los muertos son siempre los otros. ¿Qué pasa ahora cuando nos golpea la muerte y los cadáveres son como aceitunas que caen del olivo solas unas al lado de otras? Unas manos de niño las recoge y las cuentan ajeno a sus historias y se convierten en barras amarillas en el Telediario. Quizá tendrían viajes programados al mar. Acaso no nos sentimos un poco culpables.
Somos los supervivientes en los balcones. Otros miran por las ventanas y ven más ventanas. Puede que sea el infinito en un espejo de cuarenta metros cuadrados. Algunos, solos en sus casas, únicamente hablan con la cajera automática cansada de respirar el mismo aire y de no verse las manos. En los hospitales creados para la ocasión se juega al bingo y se canta cumpleaños feliz. Las enfermeras parece que fueran a viajar al espacio o, tal vez, ya estemos en otro planeta.
Limpiamos a los animales desmembrados antes de meterlos en nuestra nevera. La muerte es más muerte porque nos faltan los abrazos que también son muerte. Nos amamos a través de una pantalla, sin embargo, podemos agarrar una lata de guisantes. No somos invencibles. Nos creíamos invencibles. Y ahora nos refugiamos en nuestras cabañas que ni siquiera tienen un fuego al que rodear y contar historias remotas. Occidente nos robó nuestros mitos y abrió enormes centros comerciales. A cambio de los ritos, tenemos pasillos repletos cereales que nos roban el campo. Ahora que no podemos andar descalzos por la tierra y plasmar nuestra huella, ¿con qué nos quedamos? ¿Con las tiendas de zapatos o con el mar?
Mientras los seres “humanos” vivíamos dentro, los pájaros cantaban distinto, los delfines volvían a las playas. Quizás no seamos tan necesarios. Quizás ya éramos una pandemia que no dejaba ver el horizonte. Quizás somos unos asesinos y las víctimas han dicho ya basta. La hierba devora los bancos de los parques mientras queremos correr hacia ninguna parte. ¿Cuál es nuestro destino si nos olvidamos de los pájaros?
Yo tengo miedo. Miedo de que esto no nos quite el cuchillo de las manos ensangrentadas. Nos creíamos invencibles. Los muertos siempre eran los otros. Pero Occidente, con sus garras de oro, ha sido condenada al confinamiento. Nos han metido en la cárcel por los crímenes cometidos, por omisión de socorro al cielo. Miraos vuestras manos. Quitaos los guantes. Pensad en los peces muertos en las playas. ¿Dónde se esconden de la pandemia? El planeta enfermo nos ha escupido a nuestras jaulas. No nos ha dejado llorar a los fallecidos como cuando ellos boqueaban solos en la arena.

Esta aventura macabra marcará nuestro futuro, la historia de los asesinos asesinados.

miércoles, 17 de junio de 2020

La bruja, la bestia

Soy la bruja que no sabe lamerse las heridas y se llena de sangre las manos el estómago de pociones venenosas para no sufrir por amor al hijo Soy la bestia de las pezuñas negras encerrada al lado de la lavadora mis patas necesitan correr por el bosque bajo la luna y no los cojines verdes Soy la tarada que no baila ni grita mi cara se transforma en una mueca mis extremidades en ropa tirada encima de la cama mi garganta en un instrumento guardado en el trastero Pero abro la puerta y piso el hielo

viernes, 12 de junio de 2020

El anciano

El anciano que llora en la camilla también se toca las manos y habla solo Miro extasiada sus movimientos son como una danza o el ritual de caza de un insecto Pienso en él de niño ¿Recordará aún el olor de su madre? Las manos le tiemblan al colocarse la sábana no encuentra la manera y es obsceno mirarlo. Su voz es inaudible. ¿Gritaría mientras follaba? ¿Embestiría con fuerza a su novia cada vez que tenía permiso en la mili? ¿La amó? ¿Amó? Si se para es un cadáver mal amortajado ¿Puso alguna vez el mantel? ¿Se hizo una foto yendo de vacaciones con su familia? ¿Sabe nadar?  Le llaman corazón y le roban el trabajo el sudor de su frente la vez que fue de putas con sus compañeros de colegio

miércoles, 27 de mayo de 2020

La laguna de los muertos


Aquí en la antártida me resisto
a la antartida mientras mis manos
vuelan para tocar la hierba del lugar
en el que jugaba a ser un niño perdido
Visto a la gente de blanco solo por tener
sangre por doler por parir árboles que
me asedian a través de la ventana La
antártida es un cubo lleno de sitios
que me asustan y me retienen como raíces
de comida guardada en un táper para no
saltar desnuda por el aire La sangre de la
antártida mancha las esquinas de las bragas
y esconde las cuchillas en la mesilla de
cartón verde Solo queda una bomba siempre
en números rojos que van matando las
tartas de chocolate bajas en calorías y tiran
ropa a la laguna donde las mujeres lavaban
la de los muertos mientras rezaban

martes, 14 de abril de 2020

Rompe la tormenta


Rompe la tormenta sobre los
muertos en la pista de hielo
sobre los jabalíes buscando
comida en las calles sobre
los enfermos que no saben
si están enfermos en sus
casas sobre los enfermos
que cuentan con barras
amarillas en el telediario
como buenas cifras rompe
la tormenta. Rompe la
tormenta sobre los niños
blancos que hacen repostería
sobre la hierba salvaje que
se apodera de los caminos
de los bancos sobre quienes
lloran a sus madres sobre
los que esperan detrás de
una línea para comprar
alimentos ricos en vitamina D
sobre los ancianos en las
videollamadas rompe la tormenta