No creo en el arte, solo creo en la supervivencia. / I don´t believe in art, I just believe in survival.

lunes, 8 de julio de 2013

Y sentí la brisa de cuando todos existíamos

Y Sentí la brisa de cuando todos existíamos. 
Sin ceniza en la boca el sol
quemaba nuestras pieles de manera
distinta. El aire
nos acompañaba en el camino 
eterno hacia la piscina pública.
Y quizás,
solo quizás, algún día
vendrían a vernos con su coche naranja.
Y pensábamos que nos queríamos,
como cualquier otra familia principiante.
Saltábamos del sillón cuando oíamos
llegar a nuestro padre
sujetábamos las puertas del jardín
encaramados
cada uno de sus pequeños hijos
en una jardinera, penetraba
con su automóvil en nuestras vidas.
Después, ya no era importante.
Pedalear nos convertía  en viento.
La libertad de las casas medio construidas,
de agotarse físicamente.
El sol no quemaba entonces como ahora.
Era el viento que, como una caricia de los muertos a los que amo,
vino a tocarme hoy
y sentí que todos existíamos.
Esa familia torpe que,
sin saber,
permitía que las cosas fueran bellas por sí mismas,
por falta de tiempo entre alimentos.
Cuando los niños montaban en bici por las carreteras.
Las heridas en la piel que tanto añoro ahora
con cuchillas de afeitar
con las uñas que arañan el barniz del ataúd
de la muerta
que desea ser enterrada entre las sábanas.
El sol quema hoy tanto que nos impide andar
descalzos por las carreteras comarcales
en busca de la poca agua que el río pueda darnos
para aguantar este camino largo y sin viento.
Pero me senté bajo un árbol
con las plantas
de los pies quemadas por el asfalto asesino
y sentí la brisa de cuando todos existíamos
Y supe que ya no quedaba nada nuevo que sentir
una vez que has muerto y has matado
al viento.

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